
Menú sentimental
Introspección
sazonada con melancolía,
acompañada
de una buena copa
de nostalgia.
Degustando
la carne magra
del dolor,
con su pequeño
acompañamiento
de tortura mental.
Se sienten
esos sabores perdidos,
y ese picante
terroso
suave
de la amargura,
parecido al comino.
Como postre,
un rico tiramisú,
cada capa quitada
es una forma
de desnudar
mi pesar,
y termina siendo
tan amargo
cómo masticar
café.
Al día siguiente,
el mesero
me ve entrar
y me pregunta
¿Lo mismo
de siempre, señor?

![]()