Una ventana, una vida

He estado solo
más de lo que quisiera admitir;
me he sentido solo,
no te lo imaginas.

A veces miraba las ventanas
de los edificios con las luces encendidas,
y pensaba:
«¿Qué tan felices deben estar?»
«¿Quién los estará esperando detrás de la puerta?»
«¿Qué menú habrá esta noche?»

No podía ser indiferente a esas luces
que se encendían y apagaban.

¿Qué estarán haciendo ahora,
mientras los observo?