Veintitrés

Si miro al vasto horizonte
y mis primeras canas aparecen,

Cuando mi voz se engruese más
y mis arrugas se vayan formando.

En algún momento comprenderé
al destino del por qué no.

Vendrás a mi mente,
pensaré en ti;

y cuando despierte
de ese instante

y bajando mis brazos sentiré la mano
de la persona que
finalmente me acompañe,

espero que mi corazón
sea fuerte,

porque hoy
no lo soy.

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